Estados Unidos

Trump apuesta su presidencia a los aranceles: un riesgo que podría redefinir el comercio global

Washington D.C. – 4 de abril de 2025
Donald Trump ha puesto todas sus fichas sobre la mesa. En un evento cargado de simbolismo en el Jardín de Rosas de la Casa Blanca, rodeado de aliados y fervorosos aplausos, el presidente de Estados Unidos anunció este miércoles una ambiciosa política de aranceles que impondrá tasas del 53% a China, 20% a la Unión Europea y Corea del Sur, y un 10% general a todas las naciones. Con este movimiento, Trump busca probar una convicción que ha defendido desde los años 80: los aranceles son la clave para revitalizar la economía estadounidense. “Estoy apostando mi presidencia para demostrar que tengo razón”, afirmó en un discurso que combinó celebración y autocomplacencia.

Bautizado por él mismo como el “día de liberación” de Estados Unidos, Trump presentó su plan como una revolución para devolver la grandeza al país, prometiendo resucitar la manufactura, generar ingresos y blindar a la nación contra crisis como las vividas durante la pandemia. “Por años, los ciudadanos estadounidenses fueron marginados mientras otras naciones se enriquecían a nuestra costa. Hoy, eso termina”, declaró ante una audiencia de políticos conservadores y miembros de su gabinete.

Un riesgo económico y político

Sin embargo, la apuesta no está exenta de peligros. Economistas de diversas corrientes advierten que estos aranceles masivos podrían disparar los precios para los consumidores estadounidenses y desencadenar una recesión global. Ken Roggoff, execonomista jefe del FMI, calificó la medida como “una bomba nuclear sobre el sistema de comercio global”, estimando en un 50% las probabilidades de que EE.UU. caiga en recesión. “Las consecuencias de este nivel de impuestos a las importaciones son alucinantes”, afirmó al Servicio Mundial de la BBC.

La política también amenaza con encender una guerra comercial y tensar relaciones con aliados clave como Japón y Corea del Sur, quienes ya planean una respuesta conjunta con China. Estos países, vistos por Washington como contrapesos a Pekín, podrían alejarse en un momento crítico.

Un legado en juego

Con un Partido Republicano que domina el Congreso y asesores alineados a su visión, Trump tiene el poder para materializar su sueño de un comercio centrado en EE.UU., desmantelando el orden económico global que su país ayudó a construir tras la Segunda Guerra Mundial. Si triunfa, podría cumplir su promesa de autosuficiencia y empleo; si falla, el costo económico y político podría manchar su legado. “Espero que en años venideros digan: ‘Saben, él tenía razón’”, dijo, dejando entrever un atisbo de duda tras su tono triunfal.

Criticando acuerdos como el TLCAN y a la Organización Mundial de Comercio, Trump insistió en que los “globalistas” han estado equivocados por décadas. Para él, este es el mayor desafío de su presidencia, un premio que podría consolidarlo como un transformador histórico o exponerlo a un fracaso monumental. Lo que está claro es que, de seguir adelante, este anuncio marcará un antes y un después en la economía mundial. La incógnita es si será para bien o para mal.

Fuente de Imagen: BBC

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