En una entrevista televisiva emitida el pasado domingo, el expresidente Donald Trump reconoció que su propuesta de imponer nuevos aranceles a bienes importados podría contribuir al aumento de la inflación en Estados Unidos. Sin embargo, rechazó las predicciones de economistas que advierten que estas medidas repercutirían en precios más altos para los consumidores.
“Entiendo que los economistas digan eso, pero no estoy de acuerdo. No creo que las empresas simplemente trasladen esos costos adicionales directamente a los consumidores”, afirmó Trump, quien busca un retorno a la Casa Blanca en 2024.
A pesar de sus declaraciones, Trump evitó garantizar que los hogares estadounidenses no enfrentarán precios más altos debido a su política comercial. “Mi objetivo es proteger a las empresas y trabajadores estadounidenses. Si eso significa un pequeño ajuste en los precios, lo haremos para fortalecer nuestra economía”, señaló.
La estrategia de aranceles ha sido una de las políticas centrales de Trump, argumentando que fomenta la producción nacional y reduce la dependencia de bienes extranjeros, particularmente de países como China. Sin embargo, expertos advierten que estas políticas suelen impactar directamente en el bolsillo de los consumidores, al incrementar los costos de bienes esenciales como alimentos, ropa y electrónicos.
El debate sobre los aranceles sigue siendo un tema polarizante, con economistas y analistas comerciales advirtiendo sobre las posibles repercusiones económicas, mientras que Trump insiste en que su plan es un paso necesario hacia la independencia económica de Estados Unidos.
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