Moscú, 19 de noviembre de 2024 — El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha aprobado una nueva doctrina nuclear que marca un cambio significativo en la política de defensa de la nación. Este cambio estratégico autoriza el uso de armas nucleares en respuesta a un ataque convencional, siempre que represente “una amenaza crítica para la soberanía o la integridad territorial” del país.
La doctrina recién aprobada amplía los criterios de respuesta nuclear, en un contexto geopolítico tenso en el que las relaciones de Rusia con Occidente se han deteriorado considerablemente. Hasta ahora, el uso de armas nucleares por parte de Rusia estaba reservado para situaciones en las que se enfrentara a un ataque nuclear o si se producía una amenaza que comprometiera gravemente la existencia del Estado ruso.
Expertos en seguridad internacional advierten que esta nueva doctrina refleja la creciente militarización y la escalada de tensiones globales, aumentando el riesgo de que una crisis convencional pueda escalar rápidamente hacia un conflicto nuclear. Los analistas también destacan que este anuncio podría ser una forma de disuasión destinada a reafirmar la posición de Rusia en la escena mundial y a proteger sus intereses estratégicos en las regiones más vulnerables.
El Kremlin ha defendido esta medida como un refuerzo necesario para su seguridad, argumentando que las amenazas externas, especialmente las procedentes de la OTAN y las políticas hostiles de otros Estados, justifican un marco de respuesta más contundente. Sin embargo, la comunidad internacional ya ha expresado su preocupación por las implicaciones de esta nueva política, con llamados a evitar una nueva carrera armamentista y a buscar mecanismos de diálogo que reduzcan las tensiones.
Este desarrollo subraya el papel de las armas nucleares no solo como herramientas de disuasión, sino también como un recurso estratégico clave en las políticas de defensa rusas, con potenciales consecuencias que podrían redefinir el equilibrio de poder mundial.
Imágen cortesía: Thanh