“No tenemos una camioneta para transportar a la gente”, dijo el jefe policial del condado Terrell. La ley quedó en suspenso el jueves tras un torbellino de acciones jurídicas, generando confusión a lo largo de la frontera texana con México.
Durante las nueve horas que Texas tuvo permitido arrestar y deportar a las personas que hubieran ingresado de manera ilegal a Estados Unidos, el jefe policial Thaddeus Cleveland no cambió su táctica hacia los migrantes en su remoto condado fronterizo.
No fue porque se oponga a la idea. Simplemente no hay forma práctica de hacerlo, señaló el jefe del Departamento de Policía del condado Terrell, donde el año pasado fueron detenidas unas 10 personas al día en promedio tras cruzar la frontera desde México.
“No tenemos una camioneta que podamos utilizar para transportar a la gente”, dijo Cleveland, cuyo condado abarca más de 50 millas de la frontera, la mayor parte de la cual es un implacable paisaje desértico rocoso.
La extraordinaria expansión de la ley de inmigración en Texas quedó en suspenso el jueves tras un torbellino de acciones jurídicas que incluyó que la Corte Suprema federal permitiera que entrara en vigor el martes y la regresara a un tribunal de apelaciones para una nueva revisión.
Poco antes de la medianoche, la Corte de Apelaciones del 5to Circuito volvió a dejar en suspenso la ley conocida como Proyecto de Ley 4 del Senado (SB4, por sus iniciales en inglés).
La confusión a lo largo de la vasta frontera de Texas durante ese breve periodo dejó ver que muchos jefes policiales no estaban preparados, no podían o no estaban interesados en hacer cumplir la SB4 en primer lugar.
Durante meses, Texas ha hecho llamamientos urgentes a los jueces en el sentido de que el estado no puede permitirse el lujo de esperar a que se adopten medidas fronterizas más estrictas. Pero al dárseles la oportunidad de poner a prueba la medida más reciente del gobernador republicano Greg Abbott para enfrentar al Gobierno del presidente, Joe Biden, en materia de inmigración, no hubo indicios de que algún organismo policial de Texas lo intentara.
La actitud desafiante del Gobierno mexicano, que dijo que no aceptará a ningún migrante que Texas intente devolver a través de la frontera, y la cautela de los agentes policiales generan un ambiente de incertidumbre sobre qué resultados se obtendrían si se implementa a fondo.
La ley permitiría que cualquier agente policial de Texas arreste a las personas sospechosas de haber ingresado a Estados Unidos de manera ilegal. Pero el jefe policial del condado Smith, Larry Smith, presidente de la Asociación de Jefes Policiales de Texas, precisó que la ley tendrá pocos efectos en su jurisdicción del este estatal, que está mucho más cerca de Louisiana y Oklahoma que de México.
“Nuestra oficina no tendrá mucho que ver con el Proyecto de Ley 4 del Senado, a menos que estemos trabajando con uno de nuestros jefes policiales hermanos o jefas policiales hermanas en la frontera”, señaló Smith, “debido a que uno tiene que poder demostrar que llegaron a través de la frontera ilegalmente. Y desafortunadamente no se puede hacer eso tan al interior de Texas sin violar algunos de sus derechos”.
“Si empezamos a ir y hablar con todos y a pedirles sus documentos, ¿dónde paramos?”, comentó Smith.