Este miércoles, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y Hezbollah se enfrentaron en combates cuerpo a cuerpo en el sur del Líbano, particularmente en la localidad de Odaisseh. Estos enfrentamientos marcan el inicio de las operaciones terrestres israelíes tras una incursión en la región, resultando en las primeras muertes de soldados israelíes desde el comienzo de las hostilidades.
El ejército libanés confirmó que las tropas israelíes realizaron incursiones en dos puntos del sur, incluyendo Marun al-Ras y Odaisseh, cruzando la Línea Azul que delimita ambos países. Las FDI informaron la muerte de ocho soldados, la mayoría pertenecientes a la unidad de comandos Egoz, en enfrentamientos con Hezbollah.

Hezbollah, por su parte, afirmó haber destruido tres tanques israelíes y forzado a las tropas a retroceder. También reivindicaron un ataque con un artefacto explosivo que causó bajas en las filas israelíes, aunque Israel no ha confirmado este último incidente.
El conflicto no se limita al sur del Líbano, ya que la situación también se intensifica en Gaza, donde al menos 51 personas han muerto en ataques israelíes recientes. La escalada de violencia se desencadenó tras el ataque de Hamas del 7 de octubre, que dejó un saldo de 1,200 israelíes muertos.
En medio de estas tensiones, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtió sobre las repercusiones de la intervención iraní, que lanzó al menos 180 misiles hacia Israel. En respuesta, Israel ha interceptado muchos de estos proyectiles, aunque algunos han alcanzado el centro del país.

La comunidad internacional observa con preocupación la posibilidad de que el conflicto se amplíe, con Estados Unidos expresando su apoyo a Israel. Además, Israel ha declarado al secretario general de la ONU, António Guterres, como persona non grata, en respuesta a lo que consideraron una falta de condena contundente por parte de la organización.

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