Cada año, en vísperas del Día de Acción de Gracias, la Casa Blanca se convierte en el escenario de una de las tradiciones más singulares de Estados Unidos: el “indulto al pavo”. Este evento, cargado de humor y simbolismo, tiene una historia que se remonta al siglo XIX, cuando el presidente Abraham Lincoln accedió a salvar a un pavo a petición de su hijo Tad.
Según los relatos históricos, poco antes de un Día de Acción de Gracias, un pavo destinado a la cena fue llevado a la Casa Blanca. Tad Lincoln, el hijo del entonces presidente, se encariñó con el ave y suplicó que no lo sacrificaran. Movido por la súplica de su hijo, Lincoln permitió que el pavo viviera, marcando lo que muchos consideran el primer “indulto” no oficial.
Sin embargo, no está claro si esta práctica continuó inmediatamente después de Lincoln. Fue en 1963 cuando el presidente John F. Kennedy retomó una postura similar. Tras recibir un pavo de la Federación Nacional de Pavos, decidió enviarlo de regreso a la granja en lugar de llevarlo a la mesa. “Dejen que este crezca”, declaró Kennedy en un gesto que, aunque simbólico, tampoco se formalizó como tradición.
El acto de indultar a un pavo se consolidó oficialmente en 1989 bajo la administración del presidente George H.W. Bush. Durante una ceremonia el 14 de noviembre, semanas antes de Acción de Gracias, Bush declaró que el pavo no terminaría como cena, sino que sería enviado a Frying Pan Park, una granja en Virginia, para vivir sus últimos años en paz. “Este hermoso pavo tiene su indulto presidencial y podrá disfrutar de una vida tranquila en una granja infantil”, dijo Bush, estableciendo la base de la ceremonia moderna.
Desde entonces, cada presidente de Estados Unidos ha llevado a cabo esta ceremonia anual, que combina sátira, humor y un mensaje de gratitud. En la actualidad, la Casa Blanca explica que el evento simboliza tanto la indulgencia como el inicio oficial de las festividades de fin de año.
Más allá de su tono ligero, el “indulto al pavo” refleja el espíritu del Día de Acción de Gracias: una celebración de la compasión, la gratitud y la unión, recordando que incluso en los gestos más pequeños, como salvar la vida de un pavo, se puede encontrar significado.
Imágen cortesía: El Mundo