Washington, 24 de marzo de 2025 – En un movimiento que ha generado polémica en círculos políticos y judiciales, el gobierno de Donald Trump retiró en silencio los cargos contra César Humberto López-Larios, un presunto líder de la MS-13, y lo deportó a El Salvador. La decisión, parte de los vuelos de deportación de presuntos terroristas, representa una “pérdida histórica” de inteligencia para los investigadores estadounidenses, según fuentes oficiales.
López-Larios, quien fue arrestado en México el año pasado, es considerado por las autoridades estadounidenses una figura clave dentro de la MS-13. Según documentos judiciales, tenía información que podría haber implicado a altos funcionarios del gobierno salvadoreño en presuntos acuerdos con la pandilla. Sin embargo, en lugar de ser juzgado en Estados Unidos, fue enviado de vuelta a El Salvador, donde quedó bajo la custodia del gobierno de Nayib Bukele, un firme aliado de Trump.
La deportación se da en el contexto de un acuerdo entre Washington y San Salvador, en el cual EE.UU. paga a El Salvador para que encarcele a inmigrantes acusados de delitos. Según un funcionario estadounidense, la prioridad para la administración de Bukele es recibir a los líderes de la MS-13, mientras que el gobierno de Trump ha aceptado estas deportaciones como parte de su estrategia migratoria.
Sin embargo, la medida ha generado críticas dentro del propio Departamento de Justicia, que ha priorizado llevar ante la justicia a líderes de la MS-13 en territorio estadounidense. “Esta es una pérdida importante de inteligencia potencial”, lamentó un funcionario que participó en la investigación de López-Larios.
El presidente Trump, por su parte, ha defendido su relación con Bukele, a quien calificó como “un amigo” en declaraciones desde la Oficina Oval. La deportación de López-Larios podría fortalecer los lazos entre ambos gobiernos, pero deja en el aire preguntas sobre la cooperación judicial y la lucha contra el crimen organizado en la región.
Imágen cortesía: Radio Zocalo