En un hecho sin precedentes, la Corte Suprema de Estados Unidos decidirá el destino de la demanda del Gobierno de México contra siete fabricantes de armas, entre ellos Smith & Wesson, y la distribuidora Interstate Arms. Este fallo podría tener implicaciones profundas, no solo para las relaciones entre ambos países, sino también para la industria armamentística a nivel global.
La demanda, presentada en 2021, acusa a los fabricantes y distribuidores de armar indirectamente a los cárteles de drogas en México al permitir que sus productos lleguen al mercado ilegal. Según documentos judiciales, México sostiene que entre el 70% y el 90% de las armas recuperadas en crímenes en el país fueron traficadas desde Estados Unidos. Ante esto, el Gobierno mexicano busca una compensación por los daños económicos y sociales que la violencia armada ha generado en su territorio.
El caso había sido rechazado por un juez estadounidense, amparado en una ley federal que exime a los fabricantes de armas de cualquier responsabilidad en el uso ilegal de sus productos. Sin embargo, un tribunal de apelaciones reabrió el caso, lo que motivó a los fabricantes de armas a solicitar la intervención de la Corte Suprema, argumentando que permitir este tipo de demandas podría desencadenar una serie de litigios de entidades gubernamentales, tanto extranjeras como locales.
Esther Sánchez Gómez, directora de Litigios en el Centro Giffords, comentó a CNN que esta es la primera vez que la Corte Suprema evalúa un estatuto de inmunidad tan amplio para la industria de las armas. Según Sánchez Gómez, un fallo a favor de los fabricantes podría otorgarles una inmunidad casi total, incluso en casos donde las armas fabricadas y distribuidas por estas compañías se utilizan en actos de violencia que afectan a comunidades tanto en México como en Estados Unidos.
El caso ha generado un debate sobre la responsabilidad de la industria de armas en la violencia perpetrada con sus productos y el papel que juegan las leyes de Estados Unidos en el tráfico de armas hacia otros países. Para México, esta demanda representa un intento de frenar el flujo de armas que alimenta la violencia de los cárteles de drogas, que ha causado innumerables muertes y sufrimiento en su territorio.
La decisión de la Corte Suprema no solo afectará la relación entre México y los fabricantes de armas de Estados Unidos, sino que también podría sentar un precedente para futuras demandas internacionales contra la industria armamentística. Si la Corte falla a favor de México, otros gobiernos podrían seguir su ejemplo, lo que tendría un impacto significativo en la forma en que las armas son reguladas y comercializadas a nivel global.
El fallo de la Corte está siendo observado con atención tanto por la industria de las armas como por gobiernos de todo el mundo, ya que podría redefinir los límites de la responsabilidad corporativa en relación con la violencia armada.
Imágen cortesía de: Colegio Jurista