El Gobierno colombiano ha anunciado la declaración de una emergencia carcelaria para hacer frente a la persecución de bandas criminales contra los guardianes de prisiones y para combatir la extorsión que se origina desde los centros de reclusión del país, los cuales sufren de un grave hacinamiento.
“Acabamos de aprobar por unanimidad en el Consejo Directivo del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) la declaración de emergencia carcelaria con dos objetivos principales: proteger la vida y la integridad de los guardianes de las cárceles, y eliminar por completo la extorsión y la corrupción que se originan dentro de las mismas”, declaró el ministro de Justicia, Néstor Osuna.
Esta medida se ha tomado en respuesta a la reciente ola de violencia dirigida contra los funcionarios del Inpec, siendo el caso más reciente el asesinato del dragoneante Jesús Cárdenas, quien fue tiroteado el sábado por dos sicarios cerca de la cárcel San Sebastián de Ternera, en Cartagena, mientras desayunaba.