Bernardo Arévalo de León asumió la presidencia de Guatemala en una ceremonia llevada a cabo en el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, tras momentos de tensión en el Congreso de la República de dicho país.
A pesar de haber ganado las elecciones en agosto con un respaldo popular superior al 60%, el nuevo mandatario tomó posesión del cargo con notable retraso debido a la dilación del Congreso saliente en el traspaso de autoridades, un hecho inédito hasta ese momento en la nación.
Tres horas previas a la toma de posesión, el Congreso de Guatemala revocó la suspensión del partido Movimiento Semilla, al cual pertenece el presidente electo Bernardo Arévalo de León, con 93 votos de los 160 diputados que conforman el Organismo Legislativo.
Con más de diez horas de demora, a las 23:52 horas inició el acto solemne en presencia de varios jefes de Estado y delegaciones internacionales. Este evento no solo formalizó la investidura de Arévalo de León como presidente, sino que también estableció a Karin Herrera como la vicepresidenta de Guatemala.
En los primeros minutos del día siguiente, Bernardo Arévalo fue juramentado como presidente de Guatemala, seguido de la juramentación de Karin Herrera como vicepresidenta apenas cuatro minutos después.
En un gesto anticipado, Alejandro Giammattei, quien hasta el día anterior ocupó la presidencia de Guatemala, entregó al Congreso los símbolos de la presidencia, temiendo que el domingo concluyera sin la juramentación de su sucesor.